Naranja y azúcar!!!

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Una de las cosas más triste de la vida es conocer a alguien que lo significa todo y darte cuenta que esa persona no era para ti, que ha sido un error y de que todo tiene que terminar. De todas formas cuando la puerta que nos da la felicidad se cierra, otra puerta se abre, y si bien es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos también es cierto que no sabemos lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

Hoy os regalo el cuento que junto con mi gente, me ha hecho sonreir y darme cuenta de que ahora soy más feliz:

Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio… Todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila y hasta previsible. A veces la Rutina hacia que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Conveniencia lograban aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento llamó a reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar del encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:

–Tengo una mala noticia para darles: La isla se hunde.

Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:

–¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!

El Conocimiento repitió:

–La isla se hunde.
–¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
–El Conocimiento casi nunca se equivoca –dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad–. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
–¿Pero qué vamos a hacer ahora? –se preguntaron los demás.

Entonces, el Conocimiento contestó:

–Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla… Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
–¿No podrías ayudarnos? –preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
–No –dijo el Conocimiento–, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.

Las emociones dijeron:

–¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?

Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que como no es zonzo ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero… Todas… salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:

–Dejar esta isla… después de todo lo que viví aquí… ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahh… compartimos tantas cosas…

Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra… y acarició cada rama…
Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:

“Quizá la isla se hunda por un ratito… y después resurja… ¿por qué no?”

Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible…

La isla se hundía cada vez más…
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería.
Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta…
Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él.
Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla… y se arrastró por la arena… y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que otrora fue enorme…
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada…
Y la isla se hundía cada día un poco más…
Y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño…

–Después de tantas cosas que pasamos juntos… –le reprochó a la isla.

Hasta que, finalmente, sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.
Recién en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos.
Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros lo comprendiera y lo llevara.
Buscando con los ojos en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.

–Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote…

Y la Riqueza le contestó:

–Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento… –y siguió su camino sin mirar atrás.

El Amor se quedó mirando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florcitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención.
El Amor se estiró un poco y gritó:

–¡Vanidad… Vanidad… llévame contigo!

La Vanidad miró al Amor y le dijo:
–Me encantaría llevarte, pero… ¡tienes un aspecto!… ¡estás tan desagradable… tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco––y se fue.

Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.

–Tristeza, hermana –le dijo–, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevarás contigo?

Y la Tristeza le contestó:

–Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste… que prefiero estar sola –y sin decir más, se alejó.

Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, la isla iba a hundirse en el mar hasta desaparecer.

Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final…

De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:

–Chst-chst-chst…

Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:

–¿A mí? –preguntó, llevándose una mano al pecho.
–Sí, sí –dijo el viejito–, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.

El Amor lo miró y quiso explicar:
–Lo que pasó fue que yo me quedé…
–Yo entiendo –dijo el viejito sin dejarlo terminar la frase–, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla.
No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.

–Nunca volverá a existir una isla como ésta –murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito lo contradijera y le diera alguna esperanza.
–No –dijo el viejo– como ésta, nunca.

Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo.
Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.
Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:

–¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó… Todos los demás no comprendían que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es…

La Sabiduría lo miró a los ojos largamente y dijo:

–Él es el único que siempre es capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el Tiempo.

Febrer 18th 2008 Pensamientos

El día de los no enamorados

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Hoy y precisamente el día 14 de Febrero es el día que ha escogido quien creía que era el amor de mi vida para abandonarme…eso se avisa con antelación y me ahorro el regalo. Es irónico.

Aún y a muy pesar de la decisión, tengo que reconocer que he pasado el mejor a la vez que el peor año y medio de mi vida, gracias por todos los buenos momentos aunque ahora mismo lo que quiero es deshacerme de esos recuerdos, de esos sueños, porqué al fin y al cabo los sueños no son nada más que mentiras.

El caso es que hoy ha sido un día muy duro y dificil pero me siento muy y muy feliz ya que nunca me había sentido tan querido, tengo unos amigos que valen su peso en oro y a los que no puedo dejar de agradecerles lo que estan haciendo por mi. sé que me olvidaré de muchos que me estan ayudando pero se merecen una mención especial en mi blog:

  • Fita: Mi compañero de piso, mi mejor amigo y mi hermano mayor. Con él hemos compartido de todo, y cuando digo de todo es de todo. No tengo palabras para describirle, pero infinitas gracias por haber estado siempre a mi lado y haberme ayudado cuando lo he necesitado. Te mereces lo mejor sin duda.
  • Silvia: Mi vecina y mi mejor amiga sin dudarlo. Silvia es una persona increible, hace tan solo 4 años que la conozco pero tengo la sensación de que es conocida de toda la vida. Es una de esas personas que hay que conocer, es fantástica y la quiero muchísimo.
  • Juanan: Contigo hemos pasado muy buenos y muy malos momentos, no los olvidaremos nunca. Nuestras vidas siempre se han parecido mucho, somos compañeros de guerra y como tales aguantaremos todo lo que se nos eche y más :) Una buena cena la de hoy, muchísimas gracias por la cena y por ser como eres.
  • Tibu: Mi gran amigo y compañero mago, con él he aprendido que nada es lo que parece y que la magia no existe, que no es otra cosa que una ilusión, palabra que por fin hoy soy capaz de entender. Por todo lo que hemos pasado te aprecio muchísimo y que la magia no se pierda nunca. Gracias.
  •  Gavi y Ferran: Gavi y Ferran son casi una pareja de hecho, pero de todas las parejas de hecho está claro que son la mejor. Muchas gracias por estar a mi lado en este momento y por confiarme vuestro apoyo. Lo agradezco tanto.
  • Alaina: Mi primera compañera de piso y mi amor platónico (lo nuestro nunca habría funcionado). Te quiero mucho por como eres, y me encanta tenerte como amiga. Eres genial y estoy deseando verte el sábado.
  • Meri: Te agradezco muchísmo que me hayas mostrado tu apoyo en un momento así. Muchas gracias por invitarme a Ávila, está pendiente. Eres un sol.
  • Martita y Nuri: Ya sabéis que siempre hemos sido un pack, os aprecio muchísimo y sé que siempre podré contar con vosotras. Sois geniales y espero que ahora que todo ha cambiado podamos estar más juntos.
  • Laura, Anabel, Anna, Conrad: Aunque aún no nos hemos visto, la situación no me ha permitido explicaros nada, pero el simple hecho de poder saber que estais a mi lado para lo que sea os hace muy especiales. No quiero perder nunca esta amistad. 
  • También infinitas gracias a Yuko, Jose Manuel, Angel, de verdad no puedo pedir más de vosotros, y en especial a mis padres y a mi fantástico hermano que sin ellos no sería lo que soy, ellos me han hecho fuerte y así seré para siempre.

Es por todos estos y por muchísimos otros motivos que sois los mejores y gracias a todos vosotros hoy soy capaz de dar un paso adelante en mi vida, pues a veces llegamos a puntos muertos, situaciones a las cuales nos han llevado errores que ni si quiera tienen corrección y en esos momentos solo se puede hacer una cosa: volver a empezar.

P.D. He vuelto al mercado de la carne xD

Febrer 15th 2008 Pensamientos




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